Acto 1 Primavera
La conocí casi por inercia, cómo si fuese inevitable, una chica peculiar, nada presumida, ella no es de las que se pasa una tarde pintandose las uñas.
No va por la vida, sino que es la vida la que la lleva a ella, dandole tumbos y palizas y ella siempre le contesta con su sonrisa picarona.
Quien diga que una mujer debe ser presumida para verse hermosa es que a estas alturas aún no se ha enterado de que va la historia. Desaliñada, sincera y natural, tan natural como una planta de bellas y exoticas flores a simple vista, pero cuya belleza se eleva cuando te paras a contemplarla, te fascinan sus hojas, su rigido tallo e incluso te enamoran sus raices.
Fuimos conociendonos poco a poco, luna a luna, calada a calada, mirada a mirada...
Tenía por costumbre llevarse mi mechero. - Bueno, eso es lo de menos (¡decía yo!). Sin vislumbrar ni de lejos que con cada uno de ellos también se llevaba parte de mi corazón.
Continuará... (?)
Epílogo: [Again]
Fdo: lo que queda de mi
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